Vasili Lomachenko hace magia ante Jorge Linares

Vasili Lomachenko venció a Jorge Linares en el ring de boxeo; e hizo historia con su tercer título en tres divisiones diferentes con apenas 12 peleas y en una batalla fantástica que tuvo todos los ingredientes para convertirse en la pelea del año.

Alternativas cambiantes, necesidad de alternar estrategias, efectividad de golpeo, caídas y un KO sacado de la galera por un ucraniano que rompió con muchas dudas que aún restaban sobre su calidad.

El resultado fue el esperado, ganó el favorito y el dibujo de la pelea fue también el esperado, lo inesperado fueron las caídas. Ellas, sin embargo, responden a muchas de las especulaciones previas sobre las sorpresas o incógnitas que este combate escondía.

No permanecer estático delante de Linares en ningún momento de la pelea, era uno de los errores que Lomachenko debía evitar. En el sexto asalto se sintió tan superior al venezolano, no reparó en ese detalle y le pudo costar la pelea. La derecha de Linares es más peligrosa por la calle central. Esa caída del ucraniano cambió el clima de la pelea, le dio seguridad al venezolano y provocó un cambio total en la actitud de Lomachenko. Lo notamos inseguro, dubitativo y vulnerable.

En esos asaltos – posteriores a la caída – se emparejó la pelea y al décimo round;, ambos llegaron literalmente igualados.

Algo ocurrió en el Madison Square Garden. Cuando más complicado estaba Lomachenko; acudió a su magia; sacó un “conejo de la galera”; una genialidad escondida, para ganar el combate. Algo que en nuestras claves previas citamos en el rubro de los Intangibles. “Hay secretos en su estrategia que solo conoceremos a la hora del combate”; y así fue.

¿Por qué ganó Lomachenko?

Lomachenko fue el de siempre. Estudia al rival en los dos primeros episodios, para aumentar su ritmo asalto por asalto. Su característica esencial es abrumar con su golpeo y frustrar a partir de su increíble sincronización para golpear; a la salida de sus imprevisibles desplazamientos. Esa es su virtud, sumada a la capacidad de su doble-doble golpe entrando; o sea castiga dos veces con el jab y luego dos veces con la mano atrasada.

 

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